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Why Cost of Care Models Matter for Child Care Affordability

August 27, 2024
Blog Post

Traducción al español a continuación.

This Under 3 DC blog series focuses on the cost of providing child care in Washington, DC, and its implications on families, providers and educators. Each blog will dive into different topics related to the cost of care model. Our first will focus on the history of the cost of care model and why it’s important. We will expand this discussion in the coming weeks to include a blog on reimbursement rates, the impact of the Pay Equity Fund, and of quality ratings and tiers. 

Part One

Why Cost of Care Models Matter for Child Care Affordability

Subsidy reimbursement rates, from the Office of the State Superintendent of Education (OSSE) to participating providers, can play a role in determining the supply of high-quality, affordable child care programs. Child development facilities (CDFs) cannot participate in the subsidy program and cover their costs if reimbursement rates from OSSE are too low. In Washington, DC 57% of all CDFs participate in the child care subsidy program, which provides vouchers for families with low income to pay their child care fees. During the 2023 fiscal year, the child care subsidy program served 4,720 infants and toddlers in the District of Columbia.1 However, there are an estimated 5,611 infants and toddlers in families that are income eligible for the child care subsidy program, but do not currently participate. There are a number of reasons for this underutilization in the subsidy program, but one of the driving factors is that not enough CDFs participate in the program because of low reimbursement rates.  

The District’s child care subsidy program is funded by federal and local funds. Federal funds come from the Child Care and Development Fund (CCDF) program. States administer CCDF funds, which are largely used to reimburse CDFs that accept child care vouchers. As part of the CCDF program, states must submit a plan every three years, which includes information on how states determine their subsidy reimbursement rates. States have two options for determining child care subsidy reimbursement rates: they can base them on market rates or use an alternative methodology, such as a cost of care model. Washington, DC has been a leader in this area, becoming the first state to adopt a cost of care model in 2015. 

While typically market rates represent the highest price of a good or service, in the child care sector, this is not the case. Market rates, determined through surveys to child care providers, reflect the price of child care at that specific time.This approach does not account for the true cost of providing high-quality child care. Instead, they mirror what parents are willing or able to pay. Using market rates to set reimbursement rates can lead to rates that are too low. This often leads to lower wages for early educators, reduced quality of education and care, and an inadequate supply of child care. An article from the Center on American Progress describes a cost of care model, on the other hand, as being able to “address the systemic failures facing the child care system by allocating funding based on what providers need, not what they have been able to scrape by on in the past.”

Many variables shape DC’s cost of care model, including revenues (parent fees, government funding, and in rare cases private donations or philanthropic contributions) and expenses. Expenses include personnel expenses (such as compensation and benefits) and non-personnel expenses such as (rent/mortgage, maintenance, materials, etc.). Factors such as program size, ages of children served, group size and ratio requirements, enrollment levels and program quality are taken into consideration as well. DC’s model estimates typical operating costs across a variety of scenarios and notes that some providers might have higher or lower costs than the model suggests. 

By using a cost of care model to provide reimbursements that actually reflect the costs of running a child care program, states can incentivize participation in the child care subsidy program. New Mexico and Virginia followed in DC’s footsteps and implemented cost models to determine subsidy reimbursement rates in their states as well. According to an U.S. Department of Health and Human Services (HHS) administrator, over 20 states indicated in their newest state CCDF plans that they plan to use a cost of care model rather than the traditional market rate survey, which is a significant increase from past years. As DC and other states work to increase access to high-quality, affordable child care for its families with young children, continuing to use a cost of care model will be essential to doing so.

Coming up next in this blog series: A summary of our key takeaways of OSSE’s 2023 report. 

1 Note: This number represents a significant decline relative to pre-pandemic subsidy utilization. Utilization increased by 1,600 from last year, especially given expanded eligibility for the program, but it is unclear how enrollment numbers will or will not net out compared to pre-pandemic numbers.


Esta serie de blogs de Under 3 DC está centrada en el costo de brindar servicios de cuidado infantil en Washington D. C. y en sus repercusiones en las familias, los proveedores y los maestros. En cada blog se examinarán distintos temas relacionados con el modelo de costo del cuidado. En el primero, nos enfocaremos en la historia del modelo de costo del cuidado y en por qué es importante. Ampliaremos este análisis en las próximas semanas para incluir un blog sobre las tarifas de reembolso, el impacto del Fondo de Equidad Salarial y los niveles y las calificaciones de calidad. 

Parte Uno

Por Qué Son Importantes los Modelos de Costo del Cuidado para la Asequibilidad del Cuidado Infantil

Las tarifas de reembolso de los subsidios, que paga la Oficina del Superintendente Estatal de Educación (OSSE) a los proveedores participantes, pueden influir en la determinación de la oferta de programas de cuidado infantil asequibles y de alta calidad. Los establecimientos de desarrollo infantil (CDF) no pueden participar en el programa de subsidios y cubrir los costos si las tarifas de reembolso de la OSSE son demasiado bajas. En Washington D. C., participan en el programa de subsidios para cuidado infantil el 57 % de todos los CDF. Dicho programa otorga cupones a las familias de bajos recursos para pagar las tarifas de cuidado infantil. Durante el año fiscal 2023, en el Distrito de Columbia, participaron en el programa 4,720 bebés y niños pequeños.1 Sin embargo, se calcula que hay unos 5,611 bebés y niños pequeños en familias que son elegibles para el programa en función de sus ingresos, pero que actualmente no participan. Los motivos de esta subutilización del programa de subsidios son varios, pero uno de los factores clave es que no participan suficientes CDF debido a las bajas tarifas de reembolso. 

El programa de subsidios para cuidado infantil del Distrito es financiado con fondos locales y federales. Los fondos federales provienen del programa del Fondo de Cuidado y Desarrollo Infantil (CCDF). Los estados administran los fondos del CCDF, que en gran parte se utilizan para realizar los reembolsos a los CDF que aceptan cupones para cuidado infantil. Como parte del programa del CCDF, los estados deben presentar un plan cada tres años, que incluye información sobre cómo determinan las tarifas de reembolso de los subsidios. Los estados tienen dos opciones para determinar las tarifas de reembolso de los subsidios para cuidado infantil: pueden basarlas en las tarifas del mercado o utilizar una metodología alternativa, como un modelo de costo del cuidado. El Distrito ha sido líder en esta área, y se convirtió en el primer estado en adoptar un modelo de costo del cuidado en 2015. 

Si bien, generalmente, las tarifas del mercado representan el precio más alto de un bien o servicio, en el sector del cuidado infantil esto no es así. Las tarifas del mercado, determinadas a través de encuestas realizadas a proveedores de cuidado infantil, reflejan el precio del cuidado infantil en ese momento específico. Este enfoque no toma en consideración el costo real de brindar servicios de cuidado infantil de alta calidad. En cambio, reflejan lo que los padres están dispuestos a pagar o pueden pagar. Si se usan las tarifas del mercado para fijar las tarifas de reembolso, estas pueden resultar demasiado bajas. Esto suele traducirse en salarios más bajos para los maestros de educación temprana, en servicios de educación y cuidado infantil de menor calidad, y en una oferta insuficiente de servicios. Por otro lado, un artículo de Center for American Progress señala que un modelo de costo del cuidado es capaz de “abordar las fallas sistémicas que enfrenta el sistema de cuidado infantil asignando fondos en función de lo que necesitan los proveedores, y no del dinero con el que se las han podido arreglar en el pasado”.

Hay muchas variables que determinan el modelo de costo del cuidado de D. C., incluidos los ingresos (tarifas que pagan los padres, financiamiento del gobierno y, en raras ocasiones, donaciones privadas o contribuciones filantrópicas) y los gastos. Los gastos incluyen los gastos de personal (como la compensación y los beneficios) y los gastos no asociados al personal (como el alquiler o la hipoteca, el mantenimiento, los materiales, etc.). También se toman en consideración factores como la dimensión del programa, las edades de los niños que asisten, los requisitos relativos al tamaño de los grupos y las proporciones, los niveles de inscripción y la calidad del programa. El modelo de D. C. calcula los costos operativos típicos en una variedad de escenarios e indica que algunos proveedores podrían tener costos más altos o más bajos de lo que sugiere el modelo. 

Al utilizar un modelo de costo del cuidado para realizar reembolsos que realmente reflejen los costos que conlleva dirigir un programa de cuidado infantil, los estados pueden incentivar la participación en el programa de subsidios. Los estados de Nuevo México y Virginia siguieron los pasos de D. C. y también implementaron modelos de costo para determinar las tarifas de reembolso de los subsidios. Según un administrador del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de los EE. UU., más de 20 estados indicaron en sus planes estatales para el CCDF que planean utilizar un modelo de costo del cuidado en lugar de la encuesta tradicional del mercado, lo cual representa un incremento significativo en comparación con años anteriores. Mientras D. C. y otros estados trabajan para aumentar el acceso a servicios de cuidado infantil asequibles y de alta calidad para las familias con niños pequeños, seguir usando un modelo de costo del cuidado será esencial para tal fin.

Próximamente en esta serie de blogs: Resumen de los puntos importantes clave del informe de 2023 de la OSSE. 

1 Nota: Este número representa un descenso significativo respecto a la utilización de los subsidios antes de la pandemia. La utilización aumentó en 1,600 desde el año pasado, especialmente debido a la ampliación de la elegibilidad para el programa, pero no está claro si las cifras relativas a la inscripción superarán o no a las cifras previas a la pandemia.